El Predicador es Mi Maestro
La semana pasada, despues de dejar mi suegra en su iglesia protestante, mi esposa y yo estabamos platicando nuestros “quejas” con la iglesia, tan trivial que sean. Ella presentó su argumento que se parece como si los padres de estos días no están haciendo bastante esfuerzo para alcanzar a sus feligréses con sus homilias. Como había acompañada a su madre el dia anterior a un retiro de mujeres en “su” iglesia, ella reconocio la pasión que tenía el pastor cuando predicaba la Palabra. La aseguré que no todos los padres son oradores profesionales, y aunque han dado sus vidas a Dios en un matrimonio a la iglesia, no significa que son perfectos.
Desafortunadamente, a veces en la Misa me parece que los sacerdotes tienen prisa y que quieren acabar la liturgia rapidamente. Obviamente esto es un gran error y si está pasando en tu parróquia, te sugiero a que hables con tu párroco y que expreses tus preocupaciones. La Misa consiste de mucho, pero la liturgia es muy importante porque nos reafirma que nuestras creyencias como católicos son biblicas y nos da esa fundación sobre que podemos crecer. Personalmente, me ofende una homilia de cinco minutos, uno porque sé que los sacerdotes pueden hacer mejor, y dos porque sé que muchas de las personas en la Misa ocupan un poco de ánimo y cual instrumento mejor que la liturgia?
La homilia debe consistir de una reflexión sobre las lecturas del Antiguo Testameno, un salmo, y claro que el Evangelio, explicando a todos en terminos con que pueden relacionar a nuestros tiempos y llamandonos a aplicar el mensaje a nuestras vidas diarias. Como cristianos debemos animar y educar a nuestros hermanos sobre las enseñanzas de Jesús que la Iglesia ha mantenido por más de 2000 años, no apaciguar el ya fundido deseo de la sociedad actual para crecer en la fe y el amor o quedarnos vencidos por las falsas enseñanzas del mundo. Es bastante que nos hablan de la Iglesia y nosotros católicos como hipócritas, y ni nos toman en serio.
Cuando llegamos a Misa esperaba que el padre se esfuerzaba para vencer a los preocupaciones de mi esposa. Durante la Misa, fuimos impactados con el expresión oral del padre y su deseo alcanzar a todos los oyentes. Padre Frank Wagner, un pastor “jubilado,” hizo un trabajo extravagante en mantenernos interesados mientras explicaba y interpretaba la liturgia. No había un momento aburrido y el sacramento del Eucaristía fue una cosa maravillosa, como la cosa más importante del culto.
Despues, le saludé al padre Frank dandole la mano, un abrazo, y mi agradecimiento. Le dije gracias por su esfuerzo y le presenté a mi esposa Johana. Habiendo mantenido contacto visual con nostros varias veces durante la Misa, no me soprendí con su invitación a participar. Habíamos estado interesados en hacernos parte de la comunidad de la parróquia y contribuir voluntariamente con algun ministerio, y el nos presentó a Maria y Jess, quienes son los encargados de los ministerios de la Misa y ahora nos están guiando por los pasos a ser lectores y ministros Eucaristicos.
Estoy agradecido con Padre Frank y claro que con Dios tambien por su impacto en mi vida y estoy emocionado para empezar a servir en la iglesia. Muchos de mis hermanos católicos no reconocen la importancia de participar en la parróquia, pero en el evangelio Jesús no llama a vivir una vida de amor y servicio. ¿Qué mejor manera hacernos parte de la familia de la parróquia que ayudar? Dimos cuenta que necesitaban ayuda y ofrecemos nuestro tiempo. Tal vez todos no tienen el dinero para apoyar la iglesia financialmente, pero todos podemos dar un poco de nuestro tiempo. Dios nos ha dado tanto, y nosotros tenemos el llamado para servirle.










febrero 10, 2010
10:34
Ha sido un hermoso testimonio y te doy gracias por ello. O por mejor decir, doy gracias Dios que por medio tuyo nos ha transmitido su Palabra.
Un abrazo
febrero 11, 2010
5:06
Me parece muy bonito y acertado tu comentario; Lo cierto es que todos estamos hambrientos de la Palabra de Dios; los que estamos en la iglesia, y los que no están, porque estos sin saberlo, están anhelantes de escuchar que hay alguien que les ama de verdad, sin mentiras ni falsas promesas.
Somos muy afortunados de tener a D.Andrés, que se esfuerza en desmenuzar la palabra, para que llegue con toda claridad a nuestro corazón. Un saludo, Chony